El Porvenir de Cuitzeo

No Quebrantemos el Ayuno Un Cuarto para las Doce

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Dr. Rogelio Díaz Ortiz

“Por favor no quebrantes el ayuno un cuarto para las doce” Dicho Popular.

Continúa la suma de minutos y horas de “voluntaria” cuarentena, de múltiples versiones sobre el origen de la pandemia, recetas para su cura, numero de infectados y muertos.

La percepción de estos hechos convoca a realizar una breve crónica de hechos y retos sin pretensión alguna de imponer criterio ni considerarlo como “verdad absoluta” sino como ejercicio de reflexión.

La grata experiencia de estar en casa se ha “contaminado” con momentos de ansiedad, depresión y estrés poniendo a prueba respeto, tolerancia y unidad familiar.

Un numero significativo de hombres y mujeres de todas las edades han hecho caso omiso al llamado de las autoridades para permanecer en sus hogares y salen a la calle en la búsqueda de su necesario sustento, aunque no son pocos quienes simplemente lo hacen “porque se les da la gana” en claro reto al gobierno y a la propia enfermedad. Esto último ha generado que la curva epidemiológica se mantenga en ascenso, que el nivel de contagio sea peligroso y la tasa de mortandad en critico crecimiento.

Algunos gobernantes, incluido Silvano Aureoles Conejo, han decidido tomar medidas drásticas que sancionen a quienes sigan saliendo a la calle sin causa justificada. De inmediato han surgido los defensores de los derechos humanos para cuestionar la medida y generar una gran polémica respecto al tema, dando con ello excusa para que familias enteras salgan de sus hogares para realizar un tour gastronómico o lúdico sin importarles su posible contribución en la dispersión del virus.

Lamentablemente, la devaluada imagen de las instituciones de seguridad pública no contribuye a que las medidas restrictivas se vean sin la preocupación de “enfrentar” a los corruptos que en cada retén sanitario encuentran una mina de oro y buscan bajo todo tipo de argumento esquilmar a los transeúntes.

Es deseable que esta medida se vea acompañada de la seguridad de que el Gobierno actuará con energía para evitar cualquier tipo de abuso o perversión en la aplicación de la ley. A cuenta gotas empieza a llegar a los nosocomios guantes, cubre bocas, batas, botas, gorros y caretas para que el personal médico continúe su titánico esfuerzo por contener la pandemia, al parecer la ciudadanía se ha sensibilizado y las agresiones al personal del sector salud tiende a desaparecer. El sector académico se ha sumado ideando alternativas para crear o reparar los necesarios respiradores artificiales, otros más trabajan a marchas forzadas para encontrar un tratamiento especifico e incluso una vacuna.

El sector empresarial y el Banco de México intentan ofrecer alternativas viables para que la caída de la economía sea lo menos grave y prolongada posible. Lamentablemente se percibe incapacidad e indolencia en el gobierno federal, falta de liderazgo y sentido de realidad ya que continúa emitiendo discursos y tomando decisiones erróneas que complican más la crisis económica y de salud por las que atraviesa el país.

Se desgasto al limite el seguir buscando culpables en el pasado, continuar la caprichosa visión de edificar obras faraónicas, la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya o el aeropuerto de Santa Lucía, el pensar que “todos” están en su contra y el mantener en su gabinete a funcionarios carentes de experiencia, inteligencia y capacidad. La aprobación de un decreto que pondrá en la calle a más de seis mil reclusos parece un acto insensato y temerario con tintes de clientelismo electoral.

El entorno internacional es también complicado ya que existen datos claros de recesión económica que presagian una devaluación severa del peso acompañada de la siempre “temida” inflación. El petróleo en el mundo ha dejado de consumirse y en consecuencia su precio en el mercado ha bajo a niveles en los que, al menos en México, es más caro producirlo que el costo que se le asigna al venderlo.

Nada ni nadie es igual que ayer, existe impotencia e incertidumbre, desempleo, hambre e inseguridad que hacen un coctel muy peligroso, tan o más letal que la pandemia por lo que es urgente que desaparezcan los protagonismos estériles, las divisiones a priori, la politización de las decisiones, el oportunismo político, la imposición de caprichos, las siglas y colores para magnificar lo que nos une como familia y nación, para hacer de la unidad en la diversidad una ruta que sume y consolide un pacto nacional.

Es momento de generar escenarios positivos y pro activos, de asumir con responsabilidad, incluso lo que no nos agrada. La actitud con la que enfrentemos la crisis es definitiva para salir vencedores, sanos, vivos, con presente y futuro.

Estamos en uno de los momentos más álgidos de la pandemia en México por lo que sin pretexto, genuino amor por nuestra familia y solidario compromiso con los demás hagamos un frente común que derrote al virus y establezca las mejores condiciones posibles para que el daño económico sea transitorio.

Cada día falta menos para que esto acabe, “por favor no quebrantemos el ayuno un cuarto para las doce”.

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