El Porvenir de Cuitzeo

“El dinero suele ser una telaraña en el corazón” RDR°

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Dr. Rogelio Díaz Ortiz

Siempre ha sido, es y será polémico todo aquello en lo que se involucra al dinero, algunos vinculan los conceptos de éxito y felicidad al logro de acumular riquezas materiales, sin importar su origen solo su cuantía. Otros más ubican al dinero como medio para satisfacer sus necesidades primarias y su utilización para hacer realidad sus sueños materiales. Amistades y lealtades son puestas a prueba, familias enteras se han “desintegrado” al influjo de una herencia; tentaciones y valores, descredito y prestigio se relacionan con él, sin importar si se trata de pesos, dólares, euros, yenes, rupias o metales preciosos como el oro. Treinta monedas fueron suficientes para que se vendiera a Jesucristo a sus captores, por unos pesos hoy se oferta a través del internet la virginidad e inocencia, un bebé, un hígado, un corazón o un riñón. De alguna manera, quizá esto explica el innato rechazo de, la mayoría, de las sociedades del mundo a pagar impuestos ya que no se encuentran conformes con el destino de estos recursos y a que no existe confianza en la honorabilidad de quienes los cobran y administran. Sin duda, que el pago de impuestos es un desprendimiento de dinero al que no se le ve utilidad tangible. Las autoridades han olvidado aplicar lo recaudado en obras del mayor beneficio social y cuando lo hacen falla su estrategia de comunicación social y muchos ignoramos tiempo, costo e impacto causado en cada obra de infraestructura realizada. En contraste tiene máxima difusión las acciones de corrupción e impunidad que se descubren casi todos los días en los gobiernos de, casi, la totalidad de las entidades del país. De ahí que siempre será polémico cualquier esbozo de creación de un nuevo impuesto, por más explicaciones que dé el gobierno. Hoy en día en pleno auge de la pandemia escuchamos a diario cuestionamientos relacionados a los aumentos de los hidrocarburos, el gas y la energía eléctrica. Intentamos “descubrir” el modelo económico más efectivo para enfrentar la crisis del desempleo de millones de mexicanos, el cierre de fuentes de trabajo y el insuficiente actuar de los gobernantes. Se polemiza respecto al uso que tiene que darse a los recursos con que cuenta el gobierno ya que una inmensa mayoría considera que deben aplicarse en el sector salud, así lo reclaman el número de infectados y muertos por COVID 19. Se critica la pretensión de continuar gastándolos en obras como la construcción de la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya o el aeropuerto de Santa Lucía. Los expertos consideran que los daños causados por la crisis económica serán más severos y duraderos que los provocados por la pandemia por lo que se requiere con urgencia reactivar la actividad empresarial, la distribución y consumo de los productos del campo, la creación de empleos, la revisión honesta y transparente de los programas sociales, becas para estudiantes, madres solteras, pensiones y jubilaciones. El impacto de la epidemia de coronavirus en la economía de México puede haber provocado que hasta el 76.2% de la población haya caído en la pobreza durante mayo, advirtieron especialistas del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE). Además, ante el aumento del desempleo y la reducción de los ingresos de las familias, es posible que un 20.7% de la población (más de 25 millones de mexicanos) haya caído en pobreza extrema, están desempleadas, “descansados” sin goce de sueldo o sin poder salir a buscar trabajo por la contingencia. Una estrategia básica y al alcance de todos es comprar y consumir de manera local, evitar adquirir deudas innecesarias que pueden poner en riesgo nuestro patrimonio y estabilidad, incluso emocional. El próximo domingo se festeja el “Día del Padre” y no es necesario hacerlo con regalos suntuosos ni gastos fuera del alcance ni del momento que vivimos. Estoy seguro que una llamada, un saludo y un abrazo “en la distancia” serán bien recibidos. No debemos olvidar que el número de enfermos y decesos es muy alto, sin que tengamos claridad respecto a cuando se “aplanará” la curva epidemiológica o cuando se “domará” al virus por lo que seguirá gastándose una gran cantidad de recursos económicos en su atención. El no cuidarnos significa dinero, tiempo de encierro y riesgos. Estimado lector ¡por favor cuídate!, con ello contribuyes a tu salud y a la de los demás, harás posible el regreso seguro a la “normalidad” y aunque no lo creas, contribuirás a que la recuperación económica sea más rápida. Ahora entiendo a mi padre cuando afirmaba que… el dinero suele ser una telaraña en el corazón.

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